A veces escribo. A veces nomas me da por moler

A veces escribo. A veces, nomas me da por moler.

sábado, 10 de abril de 2010

Ulek-ulekan sang pengelana

Para Fitra y Dulce:

Prueba de que el amor puede ser preciso,

Igual que un ulekan que no es nada sin su cobek.

Mi cerebro se comporta a veces como uno de esos proyectores de diapositivas que usan carrusel. Veo algo proyectado por dentro de mi cráneo y al momento suena un clic discreto, seguido por el ruidero de artilugio mecánico y la imagen que se refleja en el dorso de mi mente.

Cuando vi por primera vez un ulekán escuché un “clic” a la altura de mi nuca.

Me acordé de la abuelita de Toño cuando de algún lugar de su pecho sacaba su molcajete diminuto, casi mágico.

Clic.

Con los mínimos ingredientes, esta mujer se ganó mi memoria.

Clic.

Sin intervención de esa cosa desabrida que sale de las franquicias que venden “bouritous” o de los miles de millones de supermercados del orbe: Ahí viene el molcajete, Muele, muele, muele. Ya está. En vivo y a todo color, en cualquier parte del planeta: Con una salsa mexicana tan auténtica como quien la prepara.

Si el cocinero es “chambón” no es mi culpa, yo sólo relato lo que he vivido y afortunadamente me he topado con amantes de la cocina, “bon vivants” que disfrutan del amor, como de las comilonas y hasta de una que otra dieta mafufa.

Clic.

Pero ¿Qué carambas es un Ulekán?

Un ulekan es la prueba de que el mexicano es una salsa de muchos moles.

Hace unos nueve años, fui a dar hasta Yogyakarta, Indonesia en la Isla de Java. O “Jodja”, pa’ los cuadernos.

No sé qué bicho sin autoestima me picó ese año, pero, a pesar de no estar completamente segura del noviazgo con Fulano, empaqué mis tres trapos, una botella de tequila y mil dólares ganados a pasto con mi primer trabajo como escritora fantasma.

Las minucias de ese viaje están todas contenidas en mi diario personal y debido a lo íntimo del mismo, no me atrevo a relatar mucho. (Sí, como no... Y la prueba de ello es que ahora estoy editando esta entrada.)

En un par de días, me encontré en Yakarta, rodeada de niños que me decían no se qué madres en Bahasa Indonesia y yo, con cara de perro perdido tratando de encontrar a Fulano en un aeropuerto del tamaño de la central camionera de Querétaro. [1]

Pasé una noche apestosa de tequila en la casa de cierto diplomático Español en Indonesia, gracias a la hija de este que era o es amiga de Fulano. No me acuerdo de su nombre, pero sí de sus resonantes apellidos: Melones Amor… o Amor Melones. Bueno, supongo que el orden no importa.

Estaba cansada. Sacadísima de onda, pero agradecida. Con mi buena disposición para todo magullada; pero tan pronto me cambié de ropa, la familia Amor Melones me preguntó lo que todos me preguntan cuando viajo al extranjero: ¿Sabes cocinar?

Pues sí sabía. Pero pelar camarones, picar jengibre y poner a cocer el arroz blanco no creo que sea lo que se espere de una mexicana.

Recordé la salsa de la abuelita de Antonio y ya con eso podría comenzar a lucirme con los cuates de Fulano.

Pero sin los instrumentos adecuados, cualquier salsa acaba por convertirse en un pico de gallo.

¿Hasta dónde llegaba el nivel de mi autoestima? Seguramente hasta el límite de mi curiosidad, y como esta es infinita, decidí que no habría más que aguantarme. Yo solita me había metido en eso.

Basta de darle vueltas.

Voy a relatar la historia de cómo fue que acabé cargando un pinche molcajete desde Java hasta el Distrito Federal.

No hay paciencia en los ojos del lector que sostiene en sus manos un monitor caliente en vez de un libro.

Pues sí. Fui a dar hasta Indonesia y en el ínter, acabé cocinando para medio mundo. Eso de ir a restaurantes y gastar un par de chuchulucos en una buena botella de tinto, es un don que posee Heath.

Fulano estaba casi en bancarrota. Y cómo no… teniendo una novia y una amante en cada país que visitaba, y no siempre eran la misma persona, debía de tener su cuenta de banco peor que la mía.

Ni siquiera en medio de la selva veracruzana, o en el noroeste de China me sentí tan ajena a la gente, la cultura o el idioma. Y eso que Fulano insistía que México e Indonesia son muy parecidos.

Igual y sí; pero con mi cara de chale con talibán y huasteca, y con los pelos pintados de morado, yo parecía provenir de Marte. Y así me trataron algunos.

Hasta que una textura familiar me trajo de vuelta a la tierra.


Ah, ¡qué amoroso encuentro! Estaba arrinconado en un mercado, con sus “hermanos” de todos los tamaños imaginables. Un Ulekan típico de Java.

¡Un molcajete sin patas!

Mocho, pero estable, con su tejolote; llámese Cobek, y toda la cosa.

No lo pensé dos veces antes de comprarlo, pero Fulano me preguntó cómo diantre iba a cargar con un pedazo de basalto todo ese tiempo.

-Ese es mi problema.

Y lo fue.

Pero estaba tan agradecida con el encuentro, que pude usar esas fiestas en las que Fulano se lucía conmigo preparando guacamole y la salsa molcajeteada de la abuelita de Toño.

¡Ah sí! Guacamole. Porque también hay aguacates en Indonesia. Sólo que esos son de los grandotes llamados Pagua, que se usan en las torterías aquí en México.

En indonesia los preparan licuados con azúcar, leche condensada y chocolate líquido.

En serio. Se llama jus alpokat manis. Busquen la receta y verán.

Pues peor es nada, así que con chiles (que también los hay y son serranos) algo de cebolla y ajo, el pequeño ulekan comenzó a trabajar tan pronto pagué por su rescate.

De Jodja a Jakarta y de allí, regresé a Tokio con todo y el molcajete mocho.

En Yokohama, que es un suburbio de Tokio, preparé un par de salsas a la familia de Keiko Fuji, otra amiga generosa de Fulano.

Los Fuji quedaron encantados con el plato, a pesar de que entonces el ulekan no estaba curado y cualquier cosa molida en él acababa con el esmalte de los dientes.

Regresé al Nuevo Mundo con el ulekan y varios regalos que me dieron los que probaron las salsas que hice allí. Todo se lo debo a ese pedazo de basalto.

No voy a afirmar que lo mejor de ese viaje fue el molcajete asiático. Pero ayudó mucho. Ya casi está curado porque el basalto javanés es más liviano que el mexicano. Lo uso de vez en cuando y es un orgullo personal. Con él me di cuenta de mi mexicanidad.

Denme un chile y les daré el sabor de mi patria. Un mortero basta, ya que los mexicanos somos eso: salsa de mortero.

No viajo con el ulekan. Quizá porque tengo la sensación de que en cada viaje a tierras exóticas me encontraré con algún mortero mágico, con su pilón y su historia lista para moler lo que sea.

En el área de la bahía de San Francisco, me he topado con toda clase de morteros, pero no me he animado a comprar uno. A lo mejor porque no es complicado encontrarlos. Hasta en Target los puede comprar cualquier hijo del Tío Sam.

Quién sabe. Tal vez me queda energía para cargar con otro piedronón de estos para seguir moliendo, con el favor de sus mercedes.


[1] No es que hubiera mucha gente en el aeropuerto, pero Fulano asumió que como la puntualidad indonesia rivalizaba con la mexicana, no tenía por qué recogerme a tiempo. Yo no poseía ni el idioma, ni un aspecto lo suficientemente occidental como para inspirarles ganas de alejarse de mí. Así que uno detrás del otro, se me fueron acercando un chingo de escuincles, de entre cero y doce años. Traté de ser amable en español y en inglés. Puse cara de “tengo prisa, no me molesten”. Nada de eso sirvió para alejar a la veintena de niños que ya me tenían hasta abrazada. Dicha táctica de mendicidad no es aplicada en México y me ha tocado vivirla en Indonesia y China. Llega el niño en cuestión y te abraza una o ambas piernas hasta que le das una moneda. Tan fácil como ello. ¡Pero no tenía ni un cuarto de dólar! Tampoco un dólar suelto. Tenía un titipuchal de billetotes y un puñado de pesos. Nada para darles. Y ni manera de rechazar a uno, porque venía otro niño a tomar el lugar del primero y así. Terminé caminando con dos de ellos cual botas y oliendo a tequila ya que, como era de esperarse, la botella chupó faros.

martes, 6 de abril de 2010


Desde el radio viejo del taxi, Gloria Gaynor nos dio la bienvenida. Supongo que fue más o menos así en 1975, cuando vine por primera vez a la bahía.

De allí en adelante, hacía poco más de nueve u ocho años que no volvía. ¿Será que Acapulco perdió el atractivo que todavía en el 2001 estaba allí, manido pero antojable?

Tal vez el brillo se fue a punta diamante y es por eso que el recuerdo próximo es el atardecer de la playa del Fairmont Princess con los Sogemitas, poco antes del “Episodio Tacha” que desencadenó nuestra separación y cuando los Martinis en Sodoma parecían una buena idea.

Un año antes, creo que visité la bahía como tres veces, ya ni recuerdo cómo fue, pero sí recuerdo un viaje desastroso para celebrar la llegada del nuevo milenio en Chacahua. Éramos los tres tristes tigres: Fulano, Andy y yo.

Recuerdo que pasé dos o tres noches en Acapulco, muy cerca de la Quebrada, con Fulano. Justo antes del “cuerno”, el llanto, las visitas al ginecólogo y claro… antes de Sutano, Perengano y Sutanito[1].

Lo que siguió fue tan abrupto, que apenas hoy me cae el veinte: Se me fueron dos lustros en pitos y flautas.

Durante esos años pasó mucho y poco se quedó hasta hoy.

Se murieron Archie y Güicho.

De nuevo fui más allá del Pacífico Americano para descubrir que el mismo mar que vi por primera vez, es el mar del oeste.

Descubrí gracias a varios ginecólogos después de la ruptura con Fulano, que yo no tenía ni herpes ni VPH, ni autoestima. Me mudé a la milpa más lejana de Tlalpan. Me convertí en sibila a destajo para el mismísimo diablo (El diablo vive en algún lugar de Santa Fe). Hice grabado y dejé de hacerlo. Comencé a ganar dinero tecleando como lo hago.

Aprendí a pintar, se me olvidó cómo tejer.

Lloré, lloré y lloré; hasta que hace cuatro años y medio conocí a Heath. Y Ecce Fémina.

Una mujer que ya no llora a menos que transmitan una película cursi en la tele. Que de nuevo dibuja monos. Que escribe para ella y los feligreses de este molcajete.

Una mujer que sigue de Sibila pero que huye del diablo y trabaja para la Pachamama misma, vía Luli, Hoby y Mi abuela.

Una mujer que para variar, es amada por un gringo que aunque dice tener miedo de todo, sigue al frente del batallón de emociones y de pronto me da sorpresas como este viaje.

Ver el atardecer de la costa dorada de Acapulco y esperar a que mi hombre salga de la regadera es una recompensa, así como un cierre de capítulo.

Todos estos viajes a estas mismas playas son el fin y el comienzo de algo.

Desde la luna de miel retrasada de mis padres, hasta ahora que recojo conchas diminutas que arrastran las olas de entre la nata amarilla.

Arenas ásperas, otras pegajosas. Con el pescado a la talla esperando mi glotonería y litros tras litros de corona helada. Una corona que ya no es mexicana y un Acapulco que celebra esa venta al grito de “helou amigou”.

Un Acapulco donde los taxis caros ya no llenan las necesidades de transporte de su población más y más pobre. Un Acapulco de balaceras frente a la fuente de la Diana. De hombres sebosos que venden coca frente al bungee del Paradise, en vez de lancheros brillantes, que ofrecían paseos, caracoles y a lo mejor hasta un orgasmo.

Nada de eso. Acapulco parece una especie de colonia suburbana a la mexicana, sólo que en vez de tiraderos de basura, tiene una bahía que sobrevive a pesar de estos tiempos. Ciudad Satélite, pero con olor a mar.

Se fue el Acapulco de mi infancia y el Acapulco de mi adolescencia está desapareciendo.

Aún sobrevive el mar. Ese mismo que parece perdonar cada uno de estos doscientos años de chingar y joder. De moler y cagarla. Literalmente.

Y aún así me dio gusto ver la bahía y no sentir frio. Claro, ver a Acapulco tan… cambiado, fue como ver a la amiga más bonita de la primaria ya treintañera y adicta a la heroína o algo así.

Le mando una bendición y a volar pajaritos. Este molcajete tiene que volver al oráculo.


[1] Ya lo saben, pero lo repetiré. Algunas personas, las que sé que les interesa hacerse como el tío Lolo o que de plano ya los "googlearon", no querrán ser balconeados en el molcajete, así que preferí cambiarlos por otros apelativos para no quemar a nadie. Si se enteran por otras fuentes quién es quién, ya no es mi bronca.

viernes, 12 de febrero de 2010

Entrevista para el periódico Reforma en línea. Realizado por Yaokóatl Chávez.


Este es un vástago chiquito (y trastabillado, lo siento Yao es un excelente periodista, yo soy la que se chivea con la cámara) de el reencuentro decrolianos de hace un par de años. Es una entrevista que realizó Yaokóatl Chávez para el periódico Reforma, en su versión en línea. Lo que más me gustó de esta entrevista es que se enfocó en temas que me parecen importantes, como la política.
Feliz año nuevo chino, Kung Hei Fat Choy!

Debo aclarar algo, con publicar este vídeo, declaro que no estoy haciendo con ánimo de lucro ni dolo. Es únicamente con fines documentales. Todos los derechos reservados, Grupo Reforma.

En fin... Que les guste.

martes, 2 de febrero de 2010

CONFERENCIA PREDICCIONES 2010 EN GYNKO NATURISTA


Voy a dar dos conferencias los días 4 y 18 de febrero, en el marco de las celebraciones por el año nuevo chino 4708/2010.

La cita es en Gynko Naturista. Av. Miguel ángel de Quevedo #452, a la altura de la comercial mexicana de Miguel angel y Melchor Ocampo (cerro del agua)

¿De qué se va a tratar la conferencia?
Como algunos de ustedes saben, este año, gracias a la intervención de Televisa, no se publicó el libro con predicciones HORÓSCOPO CHINO 2010 De la autora Ludovica Squirru. Yo colaboro en ese libro con parte de las predicciones y este año, con un tipo de meditación Taoísta para sanar o ayudar a la salud por medio de los cinco elementos además de una consideración especial para las predicciones en países tropicales.
En fin, es un libro padrísimo que no llegará a México y que la única manera para saber de qué se trata, será por medio de estas conferencias.
El precio de la conferencia es de 100 pesos e incluye el calendario organizador chino.
Si ya tienen el calendario le descontamos el costo del mismo.

El día 4 de Febrero, la conferencia será a las 11horas (11del día)

El día 18 de Febrero, la conferencia será a las 18 horas (6 de la tarde)

Pidan más informes al teléfono 5339-5090 y aparten su lugar en cualquiera de las dos conferencias ya que el cupo es limitado.

Lleven cámara de video y de fotos y/o celular con estas aplicaciones, ya que quiero subir los videos a Youtube y las fotos a Facebook.

Me tendrán allí para resolver sus dudas, sacar citas y firmar sus calendarios.
Además les voy a contar cómo localizar el amuleto que más les acomode.

Muchas gracias y allí los espero.

sábado, 9 de enero de 2010

¿Calentamiento Global y locura climática?


Este es un tema escabroso. Con una multitud de entretelas que pierden sus transparencias al apilarse unas sobre otras. Ni Ariadne podría dotarnos de un hilo conductor adecuado.

Mi trabajo como sibila china consiste en leer el clima. Esa lectura es la que me permite saber quién, cómo, dónde, por qué y cuándo. En realidad, todos somos sensibles al clima y este regula nuestro estado de ánimo.

Por eso escribo esta entrada del Blog. Me piden que aclare el asunto del calentamiento global. (¡Es que el clima está loco! dicen)

Espero que comprendan que el clima no está loco. somos nosotros los que enloquecemos y empeoramos lo que debería de ser natural y normal. Somos más humanos que nunca, algo que no tiene precedentes. Además somos aún más puercos, injustos y estúpidos que antes.
ESO ES LO QUE EMPEORA TODO.

1.- En el calendario chino puede verse cómo el clima cambia, en apariencia "de chingadazo", cada sesenta años. El calentamiento global y la glaciación son ciclos naturales de la tierra. Yo puedo leer ese calendario agrícola lunar, y sé dónde va a haber más agua, dónde sequía. cuándo algo prosperará y cuando algo se hará mustio.

Un ejemplo: Tal o cual río subiría por una interacción de los elementos que hacen que suba y se desborde, debido a su posición geográfica. ¿cuánta gente va a morir por eso? Por más morbosa que sea, no lo puedo adivinar porque no soy adivina. Por lógica, puedo deducir que si hay poblados al margen de ese río, les va a ir como en feria. ¿No es así?
Lo mismo pasa con incendios, terremotos y demás.

2.- Aún no se ha podido hacer una estadística los ciclos naturales del sol, nuestro principal "motor". El sol, al igual que todo en el universo tiene sus propios ciclos.
La tendencia eurocentrista de ver el tiempo como un proceso lineal y finito evita que nuestros científicos analicen las cualidades cíclicas de toda la naturaleza. La naturaleza incluye al todo, no sólo a nuestro planeta.
Al combinar los ciclos del sol y de la tierra en conjunto con los demás planetas, podría darnos una idea cercana de las edades de nuestro planeta. Es como con nosotros. No es lo mismo andar desnudo por la calle cuando hace frío y se tienen 20 años, que cuando se tienen 70. Así de fácil.
¿Cuál es la edad de la tierra? 4550 millones de años es la edad de una vieja achacosa, o apenas le vamos a hacer un vals a nuestro planeta. (Mi vida, que nena taaaan bonita, apenas pasó una glaciación y ya tiene su primer calentamiento global. Ay mana, crecen tan rápido...)

Si me pongo más esotérica, a lo mejor esta no es su primer vida, sino una reencarnación de tantas.

3.- Cuento con una herramienta en este mismo blog que nos dice cuál es la actividad del sol (contando sólo sus rayos x) y cuál es la actividad del campo electromagnético de la tierra.
Es curioso ver que cuando los rayos x están activos, el calendario chino señala días que chocan con el año (ejemplo: año búfalo, día cabra. Año caballo, día rata)
Esa herramienta es proporcionada por una página de la Nasa. Hoy que escribo esta entrada, es un día de la cabra que choca con el año del búfalo. En el hemisferio norte, estamos en invierno, eso provoca un conflicto con otros elementos (que no nombraré ahora, es mucho desmadre)
En fin el resultado es frío y humedad en ciertas partes del planeta. Y un calor tachado de anormal en otras partes.
Eso coincide con la actividad de rayos x del sol que ahorita están muy alborotados.


4.- Hay que seguir las bases de Wu-Shu para no acabar tumbados en la lona:
Si viene un golpe, la mejor defensa es no estar allí.

Es hora de buscar una chamarra y ropa adecuada para el frío, los que vivimos al norte del trópico de cáncer.
Los que viven entre los trópicos de cáncer y capricornio, disfruten (los del oeste) y cuidado con las inundaciones (los del este)

Los amigos que están disfrutando el Verano Austral: Acuérdense que es más barato quitarse el calor que el frío, así que no se quejen y ¡A encuerarse se ha dicho!

viernes, 1 de enero de 2010

Año Viejo, vieja amistad.


¿Adónde va lo común, lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta, la mano amiga.
Silvio Rodríguez, A dónde van.
(1975)

Pasaron diez años que no creí posibles.
Esta década fue estúpidamente veloz.
Como que no creo que mi agenda tiene 35 años y meses cumplidos. No puedo creer que no quepo en la ropa que solía vestir hace escasos diez años y menos aún: que mis amistades más fieles cuentan dos décadas.

Creo que algo muy significativo de esta década fue el reencuentro con esas viejas amistades.

Pero soy muy ambiciosa en cuanto a gente se trata.

Le cerré la puerta a dos de ellos y ahora me pregunto dónde andan y qué es lo que hacen. Me odian, me aman, me extrañan ¿Se acordarán de mi en otros diez años?
:
Fulano de Tal y a Perengano, del primero ya saben por un par de relatos que flotan en este Blog y sé que anda en algun lugar ya sea de Michigan o de Java.

Del segundo, no se nada. Qué pena me da admitir que hice lo posible para que él cortara todo reencuentro. tal vez está todavía en México, tal vez se regresó a Treinta y Tres en Uruguay.

Me encontré con tantos amorosos recuerdos que el Facebook materializó en tres dimensiones.
Bienvenidos todos. Decrolianos, Coatlicue's Sisters, CCHeros, Comiqueros, artistas y creativos todos.

Y a punto de comenzar una nueva década, espero que este 2010 en particular traiga más verdad que orden, más amor que guerra y más paz que insomnio.

martes, 29 de diciembre de 2009

Los errores del Tigre


Calderón está siguiendo la lista de tropezones de todos los nacidos en el año del Tigre.

Yo soy tigre de madera, de 1974 (doble madera) Sé lo que digo cuando veo estos años del sexenio (espurio o no) de FECAL.
Uno de los errores típicos del tigre es asumir que los demás le van a comprender y más aún: que van a acatar lo que él diga. Los que tienen hijos del año del tigre, saben a qué me refiero.

Pero este tigre, es un tigre que vive con sus peores enemigos "adentro" en su carta natal.

El señor presidente es un tigre que convive con un mono y una serpiente. los tres signos señalados por mi maestro como "los más egoístas".
Eso lo hace obcecado, tendiente a creer y defender dogmas. Además, como es "Cabeza de Rey" es ambicioso, poco tolerante a la frustración.
Su carta natal muestra a su "Estrella Indispensable" como la misma que el "Filo tentando a la cabra". El presidente tiene como "guardaespaldas" a entes obscuros (llámese abogados) y ladrones que le protegen. Digamos que cuando esa combinación se da, uno tiene de su parte al diablo mismo.

Que suban la gasolina, el agua y los impuestos. Que despida sin hacer aspavientos, a carteros, electricistas y peones de la baja burocracia sin sentir un sólo granito de remordimiento es el resultado de una de las cartas peor aspectadas que haya estudiado en mi vida.

¿Quién quiere echarle un vistazo?

Ay Dios...

Post Data.
El Cartón es de Hernández. Publicado en la Jornada. No se pretende infringir ninguna ley de derecho de autor. En cuanto termine el dibujo que quiero publicar con esta entrada, lo cambio... pero este cartón me parece muy certero.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Este regreso a México


Llegué a casa el septiembre pasado y en tan sólo estos meses he visto cada día más descompuesto al país.

Es de un deleznable que duele, duele mucho.

Entre los malabares de bufón del tal “Juanito”, los lances idiotas del panzón de Carstens y la mueca agria, como de monolito del “Presidente del empleo”, me da la sensación de que cada día es más feo, más sucio, más pringado el futuro que el presente.

La guerra contra el narcotráfico es hoy tan sangrienta, como lo será la guerra anti sindicatos si es que el gobierno actual sigue jugando al pequeño sinarquista.

La clase social a la que pertenezco: la del obrero del pensamiento, es la que paga el plato.

Pagamos más impuestos que todos. Somos despreciados y calificados de inútiles y para colmo, neuróticos, “estresados”, hambreados. Y con cada vez menos oportunidades para exponer, publicar, vender.

Estamos algunos, sometidos a la tarea del burócrata kafkiano para poder pagar las tarjetas de crédito y este internet que se ha convertido en nuestro hogar.

Mientras tanto, recortaré la longitud de mis entradas en este blog. Espero así poder escribir más seguido en esta cascada de Luz.

Pronto comenzaré a hacer más en el colectivo de mujeres EL MITOTE DE MUJERES CREATIVAS.

Sigan el enlace entre los blogs que sigo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

PREDICCIONES PARA EL 2010 CON CALENDARIO ORGANIZADOR. 50 PESOS


Amigos.


Por fin está impreso el calendario organizador chino para el año del tigre 2010.
El precio es de 50 pesos.

Hago rebaja si se llevan más de 10 calendarios.

Es un excelente regalo de fin de año y es más, hasta para el año nuevo chino que es el 14 de febrero.

Es a todo color, con predicciones mensuales generales y para cada signo del zodiaco chino.

Además pueden saber si cada día es bueno o malo, cuáles son sus signos compatibles, y viene con las predicciones de Feng Shui para este año del tigre.


Voy a vender parte de ellos en puestos de revistas del centro de la ciudad de México, pero allí van a salir un poquito más caros.

El precio directamente conmigo es de 50 pesotes.

Si quieren vender ustedes el calendario OPORTUNIDAD DE NEGOCIO es a consignación y el precio es de 35 pesos por cada calendario.

Sólo imprimí mil calendarios, así que ya saben

Este calendario es indispensable para los que quieran de verdad organizar su día. tres mil años de sabiduría china lo respaldan.

(además me van a hacer el paro)

Por favor, pónganse en contacto conmigo a mi teléfono:
55 73 80 60 y a mi correo electrónico islacentral@gmail.com


Muchas gracias de antemano y ya saben. De verdad que cuento con ustedes para esta.

Besos a todos
China

domingo, 8 de noviembre de 2009

DOS RECETAS DE COMIDA PARA GATOS



PRIMERO, VA EL CHORO…

Un día a finales de 1973, una amiga de mi abuela, argumentando que ya no podía cuidar de su gata persa color blanco, la dejó allí “encargada” porque por angas o mangas ya no podía hacerse cargo de ella. La Fea (que era su apodo, no su nombre) se supone que comía “pollitos tiernos” que la dueña compraba en el mercado de Sonora.

Yo venía en camino a nacer, cursando el segundo trimestre y acercándome al tercero.

Mi madre fue la única que tenía tiempo para condolerse del pobre animal. Le quitó el hervidero de pulgas que tenía anidado en su pelaje, la bañó con una combinación, podríamos decir drástica, de agua tibia, jabón y creolina, y le comenzó a dar de comer higaditos y corazones de pollo cocidos en vez de los “pollitos tiernos” que la dueña le daba a cazar diario. Es en serio. Si Ustedes preguntan, en ese entonces no había la cantidad de marcas de comida para gatos. Incluso la “gatina” era cosa nueva, cara y difícil de conseguir. Los gatos comían “bofe” o eran obligados a conseguir su propia comida. Eran animales utilitarios.

Mi madre horrorizada jamás le dio a comer un solo pollo. [i] Y la fea agradeció el no tener que hacer algo que miles de años de selección genética le robaron: su condición gatuna.

La receta de los higaditos, que también tiene su variante cruda, más apropiada para gatos; fue pasando de mascota en mascota. En toda mi vida, contando a la fea, he tenido once gatos. Uno murió de peritonitis por andar comiendo papel del baño (cuando un gato busca mascar algo que no es de su dieta habitual, está tratando de equilibrarse… si no encuentra algo apropiado, se mete a la panza lo que sea, sobre todo hilo, cuerdas, papel del baño y basura).

Dos de ellos se perdieron después del terremoto. Otro fue envenenado por una vecina de la casa que teníamos en Contreras, otros dos los regalamos por separado porque de plano no se llevaban con el Archie. Otro lo crié desde recién nacido ya que su madre y hermanos fueron asesinados. De este gato me hice responsable hasta que se lo regalé al cocinero del restaurante que se lo llevó a vivir a la casa de sus abuelos en una zona rural de Puebla. Me dicen que el gato sigue vivo (tiene quince años) es saludable y feliz y un excelente cazador de ratas.

El Güicho murió de cáncer y finalmente están la Chucha y el Chuchín, la primera de 9 o diez años y el segundo acaba de cumplir un año.

Creo que tengo experiencia con los gatos.

Esa receta de higaditos que mi madre utilizó para engordar a la Fea fue modificándose con los años. Una de las defensoras de esta receta fue la astróloga caldea, pianista y esoterista Inéz Vargas de Núñez. El otro que contribuyó es el MVZ, Pedro Soto; al cual tengo el honor de conocer desde que era estudiante y es uno de los mejores veterinarios que he conocido. Tan bueno es, que el Archie le lloraba, no cuando él llegaba, sino cuando él se iba. Hasta el Güicho, que fue el gato que murió de cáncer, lo quería.

Hay dos variantes. Una cruda y otra cocinada. Personalmente creo que la variante cruda es mejor que la cocida ya que la primera imita lo más posible la dieta de un gato en libertad. La receta cocida es mejor para gatos que están en proceso de recuperación después de un proceso fuerte de inanición o avitaminosis.

Para que un gato se adapte a esta dieta deben quedar varias cosas en claro.

Primero es necesario saber a qué raza pertenece el gato. La mayoría de los gatos en este país son mezcla de todas las razas posibles. Pero los gatos de “raza pura” son más delicados. Si el gato en cuestión es de raza, va a necesitar un cuidado muy particular que sólo un veterinario que sepa qué transa (o que le haya llegado al precio por parte del criador), podrá saber.

Lo segundo es ver si el gato es activo o no, si sale a la calle o si vive en un departamento cerrado. La receta cruda es para gatos activos, no para gorditos que no levantan una pluma. Aunque es probable que hasta el gato más huevón o enfermo se ponga las pilas luego de un par de semanas con esta dieta.

La dieta cocinada no es recomendable por periodos largos ya que la comida cocida va dañando poco a poco a tu mascota. En un estudio que se hizo en Inglaterra hace como 50 años, se vio que las dietas cocidas van alterando generacionalmente a los gatos. Luego de tres generaciones ya no pueden reproducirse y los que logran nacer y no ser asesinados por sus propias madres, tienen deformidades evidentes o defectos que van reduciendo sus vidas. Hoy en día, es raro el gato llega a vivir más de quince años, que es la esperanza de vida de un gato sano

Es importante saber si el gato está desnutrido o no. Esto es fácil de ver ya que los síntomas de desnutrición son muy similares en todos los mamíferos, incluso en los humanos: Uñas quebradizas, pelaje opaco, reseco y diseminado por todos tus muebles en vez de en su cuerpo. Ojos vidriosos, defensas bajas, diarreas constantes seguidas de estreñimiento, desgano y mal humor (no es que tu gato se vaya a reír con tus chistes luego del cambio de dieta, milagros no hago).

Después será necesario monitorear las heces del gato. Si vemos que antes de la dieta, por alguna razón las heces del animal son blandas y blancuzcas, tenemos un gato que ya presenta un problema gástrico o una obstrucción en el hígado y créanme, ese es un síntoma muy común en gatos que comen dieta blanda de marcas conocidas, sobre todo las que huelen mucho. Si las heces son demasiado negras y el olor no es característico, sino pútrido lleva al gato al veterinario. Podría tener algo ulcerado.

Si las heces salen color anaranjado casi fosforescente es por los colorantes artificiales que llevan la mayoría de las croquetas comerciales. Si de plano prefieres gastar miles de pesos en comida procesada, tendrás comprar una marca de las que sólo venden en las veterinarias. Las marcas más conocidas son fatales.

En algunas tiendas de mascotas en EUA venden ratones congelados. Es en serio. Las instrucciones son: descongele hasta que el roedor quede a temperatura corporal y sírvase. Dos o tres ratones al día dependiendo del nivel de actividad del gato.

El estómago felino es mucho más acido que el estómago de los humanos. Está diseñado para digerir pequeños mamíferos, aves, reptiles e insectos COMPLETOS. Cuando un gato ha perdido el balance de acidez en su estómago, buscará él sólo algo de pasto que mascar ya que eso controla y nivela el grado de acidez. Es recomendable dejarles una maceta con pasto de trigo en la casa si quieres evitar que se coman tus plantas.

A los gatos no los conquistas con el sabor, sino con el olor y la temperatura. Es más fácil que un perro se engolosine con la comida de los gatos, que al revés. Eso ocurre porque la comida comercial para gatos está literalmente nadando en sabores y olores artificiales que vuelven locos a los gatos.

Los gatos se hacen adictos al aroma de la comida, mientras más apestosa mejor.

Si nuestro gato come únicamente este tipo de comida, difícilmente va a aceptar una comida casera o un ratón intruso (o congelado). Ya no digamos un pájaro despistado y menos un pollito del mercado de sonora

Lo único que podría quitarle a un gato su adicción a la comida de bolsita o lata, es el pollo rostizado, el atún de lata y las carnes frías, los cuales son adicionados con el villano número uno de Rius. El Glutamato monosódico. Cancerígeno y adictivo. Darle de comer al gato jamón o pollo rostizado equivaldría a curar una adicción al tabaco con heroína, así que cuidado. De cualquier modo, el animalito sale perdiendo y su vida, que podría extenderse 15 y en algunos casos hasta veinte años, se reduce hasta los once o doce años, si bien le va.

De todos mis gatos, el único que sucumbió ante las wiskas fue mi Güicho adorado. Yo ignoraba el asunto de la adicción a las wiskas hasta que Pedro me dijo. Le recetó science diet, pero el gato me mandó a la chingada. Traté de darle bofe e hígados crudos, pero le era muy difícil digerir eso ya que el hígado contiene altísimas dosis de hierro y vitamina A que son muy difíciles de digerir para los gatos. Es por eso que cuando vayan a darle de comer hígado al gato, este sea cocido y de pollo de preferencia. El día que vea a un gato cazar a una vaca, entonces creeré que puede comer semejante trozo de carne.

LAS DOS RECETAS

Luego, llegó a mi vida Poochie. La gata de Lynn Zeleny, amiga de Heath.

Lynn es lo que podría llamar una “foodie” amante de la comida. Tiene una gata hermosa que se rehúsa a comer comida de lata o bolsa y que come croquetas, como ustedes y yo –gente sana-, comeríamos galletas de vez en cuando.

Poochie tiene la fortuna de vivir cerca de un jardín bardeado al cual entran ratones muy seguido. Todos los días Poochie caza al menos un ratón, mismo que se come justo debajo de la cama de Lynn. La primera vez que nos tocó ver el espectáculo a Heath y a mí fue porque nos quedamos solos en casa de Lynn porque ella estaba de viaje.

Noté algo muy curioso. Poochie nunca se come el hígado y algunas veces deja las tripas. Pero de lo demás no deja ni los bigotes. Eso quiere decir que a Poochie no le falta vitamina A (les digo que está en el hígado) ni hierro.

Poochie tiene salud perfecta, buen aliento, un pelaje precioso y no vomita bolas de pelo, ni bilis por todos lados. Es un gato, como deben de ser los gatos.

Eso me dio la clave para re elaborar la dieta de los higaditos y es el día en que no les ha fallado ni a mi bolsillo ni a la salud de mis gatos.

RECETA CRUDA. (Dura cinco días a una semana por gato más o menos)

INGREDIENTES

½ taza de trigo remojado una noche antes (también se puede agregar cebada perla. No arroz. Es raro el gato al que le guste el arroz)

2 muslos de pollo deshuesados (reserva los pellejos y los huesos)

Cartílago de los muslos deshuesados y parte de las cabezas suaves de los huesos picados.

Pellejo de pollo

1 sobre de grenetina sin sabor.

1 taza de corazones de pollo picados o cortados en rodajas.

OPCIONAL

1 taza de higaditos de pollo picados (para gatos en crecimiento, enfermos o convalecientes)

MATERIAL

Recipientes de plástico o bolsas para sándwich.

Cuchillo, tabla de picar, recipiente para mesclar, cuchara de metal.

AÑADIDOS

Si encuentras algún complemento alimenticio con taurina, mejor. Pero estos mejunjes son muy caros. Pregúntale primero a tu veterinario. La comida procesada agrega taurina a sus croquetas y leche.

Por cierto, no le des leche de vaca a tu gato. Prefiere la leche deslactosada especial para gatos o leche deslactosada rebajada en agua.

Aceite de hígado de pescado. No se te ocurra darle emulsión de Scott. Es muy probable que el gato te mande a importunar a la señora de tus días.

INSTRUCCIÓNES:

Corta con el cuchillo las partes blandas de las cabezas de los huesos los cartílagos. Pícalos finamente. Si tienes un procesador de alimentos, una picadora o algo así, también puedes moler esto hasta que quede muy fino. Los huesos y el cartílago son importantísimos en la dieta de cualquier carnívoro que se respete. Por eso hay tanto gato posmoderno con problemas de huesos y piel. Les falta este ingrediente tan importante en su dieta. Si quieres, también puedes picar los pescuezos del pollo (deja la piel aparte). Uno o dos pescuezos por ración son más que suficientes.

Mientras tanto pon a hervir el agua con lo que sobró de los huesos (o sea la parte del hueso que se puede astillar) y la piel del pollo hasta hacer un consomé. No le agregues sal ni cebollas ni ajos ni caldo en cubos. Todo eso es dañino para los gatos. Especialmente la cebolla y los ajos.

Cuando esté listo el caldo, saca los huesos y el pellejo y agrega la grenetina en polvo y mescla hasta que se disuelva. Déjala enfriar sin meterla al refrigerador. Esto es muy importante ya que la temperatura debe ser controlada poco a poco para no promover el nacimiento de bacterias.

Pica la carne de pollo y los corazones. Aquí es importante saber los gustos de tu gato. Hay gatos que prefieren la carne muy molida, casi licuada. Otros, prefieren trocitos con los que puedan jugar. Hay un asunto lúdico de los gatos con su comida. La cacería les es muy importante. Pero hay gatos que van “a lo que les truje” y no andan jugando con la comida. La onda es ir probando hasta que le des gusto a tu mascota.

Cuela y pica el trigo remojado. A los gatos les encanta el sabor del trigo. A pocos gatos les gusta el arroz. También puedes remojar cebada perla y agregarla.

A algunos gatos les encanta el pan. Particularmente el bolillo. Pero algunos veterinarios dicen que la cantidad de levadura en el pan podría alterar mucho la acidez del estómago de los gatos hasta casi reventárselos. Esto no lo he comprobado. Mi gata tiene la costumbre de robarse el pan. Ella fue callejera hasta que nos adoptó. Le encanta el pan duro. Me imagino que es su “confort food”.

Entre si son peras o son manzanas, mejor no le den pan a su gato. Pero el trigo mantiene ese sabor que les gusta a los gatos y agrega enzimas a su dieta.

Cuando esté bien la grenetina a la misma temperatura que la carne picada y los corazones, mescla ambas junto con el trigo en un recipiente hondo y revuelve.

Mete la mescla en el refrigerador hasta que cuaje.

Cuando tengas una especie de “áspic”, pícalo en cuadritos y pon la mescla en botecitos o en bolsas para sándwich. En total serán unas siete raciones.

Si tu gato está flaco, enfermo o muy joven, puedes agregar los hígados crudos bien lavados y picados. Pero no puedes usar hígados durante mucho tiempo. Si ves que tu gato los vomita, no recojas el vómito, deja que el gato se lo vuelva a comer, pero no le des más hígados.

Un gato que vomita su comida, está dejándola para comérsela más tarde. A menos que vomite color amarillo. En ese caso, quiere decir que la comida le cae demasiado pesada y el gato está muy tenso. Vomitar bilis es muy común en gatos viejos y en gatitos en periodo de destete. También vomitar pelos es común. Pero eso se soluciona si le facilitas a tu gato una maceta con pasto de trigo (wheat grass).

Volver a una dieta cruda es interesante. Verás que tu gato se hace más gato, dormirá mucho más, pero mejorará su musculatura. También notarás que su aliento mejora.

Algunas personas les dan a sus gatos zanahorias, chícharos y calabacitas. Todo depende de tu gato. Yo tuve un gato que adoraba la papaya (no es albur).

Poco a poco el gato casero se ha ido adaptando a una dieta omnívora. Supongo que todos estos millones de años a nuestro lado han cobrado su cuota genética.

Como dije antes, Poochie me dio la clave. Ella no se come el hígado de sus presas. Todo lo demás es un manjar. Come muy poco porque lo que come le da suficiente energía para cazar más de noche. Duerme todo el día.

Hay quien recomienda darle de comer a sus gatos durante la noche. De esa manera previenen que su minino se vaya de cacería y permanezca jetón todo el día en casa.

La dieta cruda requiere de más energía para digerir, así que el gato dormirá más. Pero eso es normal en ellos.

RECETA COCIDA

Esta dieta es especial para gatos que están muy mal acostumbrados a la comida procesada. Es también perfecta para gatos convalecientes que no pueden digerir el hígado crudo y necesitan recuperar hierro.

Al cocinar los higaditos, se destruye buena parte de la vitamina A, pero se refuerza un poco el hierro. Esto es lo que hace que sea un reconstituyente muy bueno. Pero sigue siendo algo difícil de digerir para gatos sanos que están acostumbrados a comer ratones y bichos. De todos modos es una receta deliciosa.

Los ingredientes son los mismos que en la dieta cruda, sólo que se sustituye la cantidad de pollo por más higaditos y los corazones. En total sería medio kilo de hígados de pollo con todo y sus corazones.

PREPARACIÓN DE LOS HIGADITOS

Ya una vez lavados los higaditos, que en este caso será medio kilo de higaditos con sus corazones, se fríen con un poco de mantequilla (no margarina ni aceite vegetal)

Una vez cocidos, se agrega el trigo remojado.

Retirar del fuego y dejar enfriar hasta que esté a la misma temperatura de la grenetina (ver receta anterior)

Cuando todo esté a la misma temperatura, se agregan los hígados a la grenetina y con la cuchara, se hace una pasta suave. Esta textura les encanta a los gatos. El olor es también un factor importante. Los higaditos se deshacen con mucha facilidad. Pero si quieren usar hígado de res, entonces sí tendrán que usar un procesador de alimentos o mucha paciencia para hacer pasta a punta de machetazos.

Una vez separado todo en botes o bolsas, se congelan. Para no perder tiempo lo que yo hago es pasar del congelador al refri una o dos bolsitas, de tal manera que quede congelada una parte y la otra parte quede en el refri.

Todas las noches antes de irme a dormir, escondo dentro del horno dos de las bolsitas para que pasen a temperatura ambiente poco a poco. Antes de irme al trajín de todos los días, les sirvo de comer una cucharada a cada uno y luego, al llegar por la noche, les doy otra cucharada y san se acabó. En realidad los gatos no comen tanto como los perros, sobre todo cuando la comida está cruda.

Sólo me toma una media hora de mi semana hacerles de comer a los gatos.

Y mi bolsillo ha sido muy beneficiado. Esta receta es muy apetitosa para ellos.

La señorita Inéz usaba mantequilla danesa y a veces picaba algo de tocino a su mescla. Esto me parecía una bomba nada saludable. Pero ella tenía muy consentidos a sus gatos (unos veinte de ellos) Ella le decía a su receta “rumakis para gato”.

La dieta cocida es excelente para perros chicos. Archie adoraba esa receta que es una adaptación de la dieta que le mandó Pedro Soto luego de que el pobre de mi perro fue atacado por un rottweiler. En el caso de los perros, sí se les puede dar arroz ya que no les molesta en lo absoluto su textura. Pero es más importante no añadir ni cebolla ni ajos. Son veneno para ellos.

Cuando comencé con esta dieta, fue necesario quitarles poco a poco el gusto por la comida procesada. La grenetina ayuda mucho en esto, ya que imita el “jugo” que le ponen a la comida procesada, sin el añadido de colorantes, saborizantes y aromatizantes.

PARA FINALIZAR

Caray… temo que me extendí mucho en este texto. Pero vale la pena.

Aquí es donde se nota que adoro a los gatos.

¿Cuándo han visto a una bruja sin gato?

Buen provecho.

Se aceptan opiniones y sus experiencias al respecto.


[i] Cuando mi mamá era niña, adoptó a un pollo al que llamó Pancho, el cual creció hasta convertirse en un gallo ruidoso y cagón. Eso sí, muy bonito, como para concurso. Uno de mis tíos, para presumir al animal, se lo llevó a un rancho, pero como nunca aprendió a pisar gallinas, se lo echaron con mole. Pasaron años antes de que mi madre se animara a hablar de esa experiencia ya que sin saberlo, se comió un plato de Pancho. Siempre que come mole se acuerda de su gallo. Pero ya se recuperó de su trauma.